Hombre
El suelo pélvico no es cosa de mujeres. Y ya era hora de decirlo en voz alta.
Durante décadas, el suelo pélvico se ha asociado exclusivamente a la salud femenina. Y mientras tanto, miles de hombres han vivido con incontinencia, dolor pélvico o disfunciones sexuales sin saber que la fisioterapia podía ayudarles.
La diferencia anatómica existe. Pero la musculatura del suelo pélvico también existe en ellos. Y cuando falla, las consecuencias son igual de reales.
Aunque las patologías de suelo pélvico sean menos representativas en el hombre también existen y desde la fisioterapia podemos intervenir en muchos casos:
¿Qué tratamos en el hombre?
Escapes de orina, heces o gases de forma esporádica o continuada. Muy frecuentes tras una prostatectomía o como consecuencia de una mala gestión del esfuerzo abdominal.
Con fisioterapia especializada de suelo pélvico, la recuperación es posible. Y en muchos casos, completa.
La disfunción eréctil, la eyaculación precoz o la enfermedad de Peyronie tienen componentes físicos que pueden tratarse desde la fisioterapia. No siempre el origen es psicológico. Y cuando hay un componente muscular o fascial implicado, trabajarlo marca la diferencia.
Un dolor que no sigue patrón claro, que se prolonga en el tiempo, que aparece y desaparece sin causa evidente. Interfiere en el trabajo, en el sueño, en la vida sexual.
Puede deberse a hipertonía de la musculatura del suelo pélvico, afectación nerviosa o sensitización central. Todas estas causas tienen abordaje desde la fisioterapia.
- Prostatitis
La inflamación de la próstata genera síntomas miccionales, sexuales y perineales que afectan gravemente a la calidad de vida. La fisioterapia complementa el tratamiento médico con muy buenos resultados.
- Neuropatía del nervio pudendo
Dolor, quemazón o hipersensibilidad en la zona perineal que puede extenderse hacia los genitales. Una condición que se diagnostica tarde y que muchos hombres llevan en silencio demasiado tiempo.
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